martes, 17 de diciembre de 2013

El final del Imperio Romano

A inicios de nuestra era la civilización romana había dado lugar a un Imperio que se extendía por todas las costas del Mediterráneo. Desde el inicio de su expansión, Roma basaba su pujanza en dos factores: un sistema económico esclavista, caracterizado en que la mano de obra era propiedad del dueño de la tierra o del Estado; y una red de ciudades, comunicadas por elaboradas vías de comunicación, que permitían gobernar desde Roma todo el vasto territorio que comprendían sus dominios.

Los romanos crearon una gran red de vías de comunicación por todo su imperio que se llegó a extender por más de 100.000 kilómetros de calzadas. En un principio sirvieron para facilitar los movimientos de sus tropas con una rapidez nunca antes vista. En el aspecto económico agilizaron notablemente el transporte de mercancías. También tuvieron gran importancia para la extensión de la cultura y civilizaciones romanas. 

Pero a partir del siglo III d. de C. empezaron a manifestarse indicios de la crisis del Imperio romano, especialmente en su parte occidental. La crisis afectaría gravemente a la sociedad urbana y al sistema económico esclavista, dando paso a una sociedad rural y a un sistema económico basado en el colonato, un sistema de explotación de un territorio por colonos -campesinos teóricamente libres pero obligados a trabajar en los latifundios de los grandes propietarios- que anunciaba la sociedad feudal que predominaría durante toda la Edad Media. 


La crisis del Imperio romano, que a la larga supondría su fin, se debió a varias causas.

Causas económicas.
En el siglo II d. C. el Imperio romano había alcanzo su límite de expansión. El final de las guerras de conquista provocó la escasez de mano de obra esclava y supuso el fin de la ampliación de tierras para cultivar. Los romanos podían haber aumentado la producción de las tierras que tenían, pero la baja productividad de los esclavos, la escasez de mano de obra libre -más productiva- y la carencia de mejoras técnicas lo impedían. En consecuencia, la falta de nuevas tierras y de esclavos que la cultivaran produjo una escasez de alimentos, un alza de los precios y la devaluación de la moneda. 

Esto afectó a las actividades comerciales y artesanales, produciéndose la ruina de la población urbana, sobre todo en la parte occidental del imperio. Al sumirse las ciudades en una crisis económica, no pudieron realizar el pago de tributos que exigía la administración imperial. Los recursos económicos del Estado disminuyeron y el mantenimiento del ejército y la burocracia se hizo insostenible. Hubo que crear nuevos impuestos que agravaron aún más la situación, y muchos habitantes de las ciudades se vieron obligados a emigrar al campo e instalarse en las villas.

Recreación de la villa romana de La Olmeda (Palencia). 
Las villas habían sido las residencias rurales de los grupos acomodados, y eran el centro de sus grandes propiedades agrícolas. Ante la ruina que afectaba a las ciudades estos grandes propietarios decidieron establecerse allí de forma permanente y desarrollaron un sistema autosuficiente. 

Causas sociales.
La crisis produjo el empobrecimiento general de la población, lo que se tradujo en revueltas tanto en la ciudad como en el campo. En las ciudades, el elevado número de desocupados generaban gran inseguridad, lo que acentuó la emigración hacia el campo de gran parte de la población. Mientras, en el medio rural, los pequeños campesinos que se habían arruinado con la crisis buscaron la protección de los grandes propietarios a cambio de cederles sus tierras.

Recreación de una villa romana con sus tierras de cultivo
Paralelamente, los grandes propietarios intentaron buscar una solución a la baja productividad, y pusieron fin a la esclavitud otorgándole a sus esclavos la condición de colonos. A cambio de la libertad y un lote de tierras, los esclavos se comprometían a seguir trabajando para los dueños de las explotaciones agrícolas, a los que además pagarían una renta. De esta manera se aseguraron un aumento del rendimiento de sus cultivos y se liberaron de mantener a los esclavos, que ahora debían procurarse su propio sustento con las tierras que aquellos les habían concedido. 

La villa, que había pasado de finca de recreo a gran explotación agrícola, se convirtió en el centro de la vida económica y social. Además de garantizar el alimento de la población producía todos los bienes necesarios, convirtiéndose en una unidad autosuficiente trabajada por antiguos esclavos, campesinos arruinados y habitantes de las ciudades, que anunciaban el sistema que dominaría Europa durante la Edad Media: el feudalismo. 

Causas políticas. 
La crisis produjo inestabilidad, y la inestabilidad dio lugar a constantes guerras. Éstas obligaban a tener un ejército numeroso cuyo poder e influencia en la actividad política era cada vez mayor, hasta el punto de que los generales llegaron a decidir el nombramiento o destitución de los emperadores, dando lugar a una gran inestabilidad política.

Sarcófago del Gran Ludovisi, donde se muestra una batalla entre
legionarios romanos y germanos (250-251 a. C.)
La situación de crisis interna fue aprovechada por los pueblos bárbaros para atacar el limes, penetrar en el Imperio y saquear las ciudades, que empezaron a construir murallas para defenderse. Algunos de estos pueblos bárbaros acabarían siendo utilizados como aliados del ejército para frenar las invasiones de otros pueblos, y poco a poco fueron sustituyendo a los romanos que rechazaban incorporarse al ejército. 

Durante el siglo IV la crisis no hizo sino agravarse. El emperador Diocleciano trató de solucionarla organizando un sistema de gobierno de base teocrática, que consistía en el gobierno de cuatro personas: dos augustos y dos césares (tetrarquía). Este gobierno adoptó medidas tales como extender los impuestos a todos los habitantes del Imperio, fijar el precio de los productos básicos, devaluar la moneda o separar el poder civil del militar, pero el mantenimiento de la burocracia y el ejército exigía un gasto tan grande que el Estado seguía siendo incapaz de sostener el gasto público. Por otro lado, los cristianos habían alcanzado mucha fuerza, y éstos rechazaban la base teocrática del poder Imperial, motivo por el cual fueron perseguidos y se prohibió su culto.

Otro emperador que trató de solucionar la crisis fue Constantino. Para conseguir el apoyo de los cristianos promulgó el Edicto de Milan (313), que decretaba la libertad de cultos y acababa así con la persecución a estos. En el año 330 trasladó la capital del Imperio al Bizancio, que pasó a llamarse Constantinopla. 

División del Imperio romano a la muerte de Teodosio

Teodosio sería el último emperador que gobernó sobre todo el Imperio. A su muerte decidiría repartir el Imperio entre sus dos hijos: Arcadio recibiría la parte oriental, quedando para Honorio la occidental.


Pese a todos estos intentos de reforma, el Imperio continuó debilitándose. Forzados por el aumento de su población, pero sobre todo por la presión de los Hunos, provenientes de Asia, los pueblos germanos cruzaron el Rin y saquearon las provincias del Imperio. En el siglo V se produjo una nueva oleada. Alanos, suevos y vándalos penetraron en Hispania, mientras que los francos, alamanes o burgundios hacían lo propio en la Galia y los sajones y anglos en Britannia. Incluso la península Italiana, cuna del Imperio, fue invadida por los ostrogodos.

A estas alturas el Imperio sólo existía en teoría, ya que los emperadores carecían de poder efectivo para hacer frente a la situación. Incluso el ejército que, en teoría, debía defender el Impero estaba compuesto en gran parte por soldados y generales bárbaros pertenecientes a tribus romanizadas y cristianizadas. Los invasores bárbaros aprovecharon esta debilidad para crear sus propios reinos.

Rómulo Augústulo abdica ante el Odoacro

En el año 476 la tribu germánica de los hérulos asaltó Roma. Su caudillo, Odoacro, depuso al último emperador, un niño de trece años llamado Rómulo Augústulo.

  • ¿Qué factores limitaban la mejora de la producción en el sistema económico esclavista romano? ¿Cuáles de esos factores se solucionaron y cómo en décadas posteriores?
  • ¿Qué ventajas proporcionó al Imperio romano su gran red de calzadas?
  • ¿En qué consistía el sistema del colonato? ¿Quiénes y cómo se convirtieron en colonos?
  • ¿Qué factores produjeron una caída en la producción de alimentos desde el siglo II d. C.?
  • ¿Por qué el ejército adquirió tanta importancia entre los siglos II y III a. de C.?
  • ¿Qué era el limes?
  • ¿Qué medidas tomó Diocleciano para frenar la crisis? ¿Por qué fracasaron?

Para ampliar

Breve vídeo (apenas cuatro minutos) en el que se exponen las principales causas de la decadencia y caída del Imperio Romano:



Colección de documentales del Canal Historia sobre el Imperio Romano, desde sus orígenes (siglo I a. de C.) hasta su desaparición en el siglo V. 


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